|
Joan Carles Roca Sans, Barcelona 1946.
En el trabajo de Joan-Carles Roca Sans hay una verdadera obsesión por la luz, una luz que convierte su pintura en una metáfora de la claridad, de lo abierto, de la aspiración del hombre al conocimiento, una luz que busca la armonía a través de juegos de proporciones geométricas.
Cuando el arte conceptual se convirtió en la tendencia artística dominante, Roca Sans, que había hecho estudios de Ciencias Empresariales y abrazaba la pintura como una liberación, se entregó a una revisión de ciertos aspectos del arte del pasado con contenidos inspirados en vivencias propias. Así fue como llegó a propuestas coincidentes con la transvanguardia italiana y los jóvenes salvajes alemanes al sintetizar el expresionismo y tratar de llegar a una cierta armonía, condición indispensable de lo clásico.
Al adentrarse en el estudio de la luz del arte barroco, descubrió la posibilidad de trabajar el contorno del dibujo como esquema de luz. A partir de entonces ha ido evolucionando hacia un nuevo esquematismo, recuperando muchos aspectos anteriores de su lenguaje hasta llegar a otro nuevo, gradualmente más abstracto y esencial, atento a las posibilidades expresivas de la luz. A través del empirismo de la prueba y error, sus propuestas se aproximan a las de muchos postulados de la Psicología de la Gestalt en un intento de encontrar leyes estéticas universales y crear un universo de simplicidad e impacto expresivo.
Actualmente, mantiene y perfecciona su apuesta por una estética de la cultura de la vida y de la seducción plástica, aplicando al cuadro una rotunda separación de zonas de color, lo que permite visualizar aspectos como los ritmos tonales o la temperatura de los colores. En el Roca Sans que conocemos actualmente, la luz penetra en el cuadro a través de la línea, a la vez que se pierde la referencia a la gravedad.
Hay que examinar la propuesta artística de Roca Sans a la luz de su coherencia interna, siendo un artista que vivió de primera mano en Alemania y en EEUU las experiencias post-modernas de los ochenta y que, a pesar de ello, o quizás gracias a ello, siempre ha construido su lenguaje, no a partir de licencias representativas, sino de convicciones propias en busca del absoluto e inaccesible polimorfismo de la belleza.
Marga Perera
Artista de amplio repertorio temático y existencial que evoluciona en paralelo a su propia biografía. Aunque también se expresa en arquitectura, y realiza instalaciones, grabado digital, videos y ediciones de serigrafía, es fiel a la pintura como medio por excelencia de expresión visual.
A inicios de los ´70 deja Barcelona para instalarse en l’Empordà donde reinventa la pintura como respuesta al conceptualismo de la escuela de Bellas Arte que sostenía que la belleza quita libertad al artista.
Ha efectuado más de cien exposiciones individuales ente las que cabe destacar las de Munich, Nueva York, Stuttgart, Reutlingen, Heidelberg, Viena, Graz, Linz, Lindau, Ascona, Andorra, Paros etc. Tiene obra en museos y fundaciones y ha participado con muestras personales en las ediciones de Arco del ‘85 y siguientes.
Desde 1998 crea sus propios espacios autogestionados y mantiene su presencia en el circuito expositivo a través de fundaciones, galerías y centros de arte tanto en España como en el extranjero. Colabora con revistas y realiza conferencias sobre arte y cultura contemporánea. En su trabajo busca una mística del orden, que se situaría en el lugar exacto donde los opuestos encuentran su punto de equilibrio, ya que en ello reside, para él, y en su inagotable polimorfismo, lo que los antiguos conocían como belleza.
ATRIUM está en la calle Primitiu Artigas nº 19 de Torroella de Montgrí y abre de lunes a sábado, 11 a la 13 h y de 18 a 21 h, los meses de Julio, Agosto y Septiembre. El resto del año los sábados en el mismo horario y cierra en invierno. TEL 972 757037.
GUILLEM DE PERATALLADA, Galeria d’Art está en la calle Major nº 1 de Peratallada y abre de lunes a domingo de 18 a 21 h los meses de Julio y Agosto. TEL 972 635057
|